Factores relacionados con la integración colectiva a la organización laboral

En la medida que un trabajador se siente parte de su colectivo de trabajo y se integra al mismo, el cumplimiento de la disciplina laboral resulta una actividad consciente, es por ello que ocupa un lugar predominante entre los factores que condicionan la disciplina laboral la integración colectiva.

Estos factores pueden clasificarse en tres grupos que son:

– Las relaciones interpersonales del grupo de trabajo.

– La motivación hacia el trabajo.

– Las actitudes sociolaborales.

Las relaciones interpersonales del grupo de trabajo

Entre los distintos factores que determinan la conducta de un trabajador, figuran las influencias ejercidas sobre él por los otros trabajadores que laboran en su colectivo. El medio social representa una parte importante en la regulación de las actitudes, opiniones y acciones de los trabajadores en cualquier organización laboral.

Un buen clima psicológico en el grupo de trabajadores es capaz de suavizar e incluso neutralizar algunos fenómenos negativos que surgen en el proceso de producción, los cuales en otras condiciones conducirían a una disciplina deficiente. Allí donde no hay un colectivo armonioso, no hay una completa entrega creadora al trabajo, no existe el medio que realmente forma el espíritu de emulación por el ogro de los más altos resultados.

Las características del grupo, tales como el tamaño, la homogeneidad (diversidad de los miembros en términos de edad, sexo, intereses, etc), o el grado de satisfacción derivada de pertenecer al grupo se encuentran sólidamente asociadas a la disciplina laboral.

La motivación hacia el trabajo

Es un punto vital cuando hablamos de disciplina laboral, ya que puede afirmarse categóricamente que toda conducta disciplinada es a su vez, una conducta que tiene una motivación.

No basta que el trabajador se presente en su puesto de trabajo, que se le faciliten todos los medios que necesita y que se le indique lo que debe hacer, sino que además resulta imprescindible que esté dispuesto a realizar sus labores. Esta disposición es la motivación.

La motivación hacia el trabajo surge como consecuencia de que el hombre se presenta a la situación laboral con determinadas necesidades personales, condicionadas por el contexto socio-económico en que vive y en ella encuentra los objetivos y las metas relacionadas a la satisfacción de estas necesidades. El hombre acude al trabajo teniendo necesidad de un contenido de trabajo que le permita expresar el potencial de sus habilidades, de lograr buenos resultados en sus labores, de tener amplia responsabilidad en ellas, de obtener un ingreso suficiente y una vivienda confortable, de progresar profesionalmente, o de obtener el reconocimiento de sus compañeros y el medio laboral debe propiciar las vías y los fines mediante los cuales lograr satisfacer estas necesidades, o de lo contrario, puede presentarse una baja motivación hacia el trabajo, con consecuentes problemas disciplinarios.

También debe tenerse presente que en el sistema socialista, donde ha quedado abolida la propiedad privada sobre los medios de producción, el trabajo no sólo satisface necesidades personales, sino que entran a jugar un papel determinante las motivaciones sociales, surgidas de la importancia que el trabajo posee en sí mismo, como fuente de creación de bienes materiales y espirituales para todos los miembros de la sociedad por igual. Ejemplo de estas motivaciones son las que mueven al trabajo voluntario, en el que no existe ningún interés monetario y que se sitúa como prototipo de trabajo comunista. La presencia de motivos político-morales en la motivación del trabajador como muestra de su nivel de conciencia social es una de los elementos que influye en gran medida en el ajuste y adaptación que él logra a su trabajo y en la disciplina laboral que mantiene.

Muy relacionado con la motivación hacia el trabajo se encuentra la estimulación material del mismo.

Durante la construcción del socialismo, el nivel de la productividad del trabajo social todavía no permite una abundancia tal de bienes materiales, que haga posible una distribución según las necesidades y el trabajo no es todavía una necesidad primordial para la vida de todos los miembros de la sociedad. Esto se acompaña de determinada retribución salarial como vía para efectuar la distribución de bienes y servicios para consumo individual a cada trabajador, según los resultados de su trabajo y en concordancia a las posibilidades económicas del país. También al propio tiempo, la retribución salarial se emplea para estimular la productividad del trabajo, elemento determinante en el ritmo de desarrollo de la economía.

La correcta utilización de las formas y sistemas de pago tiene una gran incidencia sobre la disciplina laboral, ya que desde el punto de vista psicológico, los sistemas de salarios son sistemas de control y de motivación de la conducta productiva; de control porque sólo se recompensa aquella conducta que es estrictamente productiva, las ausencias, las impuntualidades, el despilfarro de materia prima o las indisciplinas tecnológicas pueden reducirse si el sistema salarial está bien organizado y cuenta con los controles apropiados.

Las formas de estímulo material han de ir combinadas siempre de manera apropiada con las formas de estimulación moral mediante la emulación socialista.

En este sentido nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro señalaba en uno de sus discursos “junto al estímulo moral hay que usar también el estímulo material; sin abusar de uno ni de otro, porque lo primero nos llevaría al idealismo y lo segundo al desarrollo del egoísmo individual. Hemos de actuar de modo que los incentivos económicos no se conviertan en la motivación exclusiva del hombre, ni los incentivos morales, en el pretexto para que unos vivan del trabajo de los demás”.

La sociedad socialista estimula moralmente con el reconocimiento individual y colectivo, el esfuerzo desplegado por los trabajadores destacados mediante la entrega de gallardetes, menciones, etc., lo que contribuye a la creación de un clima de competencia emulativa y es una forma de hacer constar ante el colectivo la importancia de la contribución que un trabajador hace a la sociedad con su trabajo, estimulando, al mismo tiempo, a que los otros compañeros sigan el ejemplo.

Las actitudes socio laborales

Las actitudes son predisposiciones a percibir los hechos con determinado significado y a pensar y actuar en consonancia con esa predisposición; se van conformando de las distintas experiencias que se obtienen a través del curso de la vida y siempre tienen su sentido; positivas o negativas, favorables o desfavorables. Ellas se ponen de manifiesto en las opiniones que expresan las personas e influyen muy directamente en la conducta. Veamos esto mediante un ejemplo:

Un trabajador con una actitud favorable hacia un nuevo método que se desea implantar puede opinar que éste le permite aumentar la producción con un menos esfuerzo, a la vez que mejorar el salario y seguramente estará más dispuesto a trabajar empleándolo. En cambio, un trabajador con una actitud desfavorable hacia el mismo método puede opinar que es más fatigoso, le afecta su rendimiento y es peor que el anterior, lo que hace que difícilmente esté dispuesto a aceptarlo y emplearlo, o al menos lo empleará sólo bajo alguna presión y siempre con reservas.

La actitud ante el trabajo, también llamada comúnmente satisfacción con el trabajo, presupone un conjunto de experiencias pretéritas y presentes sobre la institución,, su status dentro de la comunidad, las condiciones de trabajo, la importancia concedida a la labor, la cuantía del salario, la eficiencia de los jefes superiores, el estado de la organización del trabajo y otros aspectos que son objeto de valoración por parte del trabajador. Consecuentemente, determinados acontecimientos o situaciones en la institución, como por ejemplo, la incapacidad para mantener un ritmo de trabajo estable, procedimientos inadecuados por parte de los superiores, deficiencias en los servicios de comedor y merienda, condiciones inseguras para la realización del trabajo, etc., pueden influir decisivamente en la conformación de actitudes laborales negativas, que en determinado momento pueden provocar que el trabajador se comporte de una manera indisciplinada.

FACTORES RELACIONADOS CON LA COMUNIDAD

De igual manera que el medio ambiente forma al individuo en su concepción moral, la satisfacción que éste siente por la tarea que realiza y lo que ella representa para la sociedad da lugar a que el trabajador se sienta motivado hacia su trabajo en dependencia de la valoración que la sociedad hace del mismo.

Es por ello que se hace necesaria la mención de otros factores ajenos al contexto de la organización del trabajo que influyen en el comportamiento de los miembros del colectivo en el proceso de trabajo y que tienen su origen en la propia dinámica de la comunidad en la que se encuentra enclavada la organización.

Entre estos factores se sitúan los medios de transporte en la comunidad donde habitan los trabajadores, indudablemente aquellas empresas que cuentan con transporte autónomo, pueden asegurar índices de asistencia y puntualidad superiores que aquellas en las que los trabajadores se trasladan de sus hogares hacia el lugar de trabajo mediante el transporte interregional.

También tenemos en este factor como elemento de importancia la capacidad y calidad de otros servicios comunales como son los comerciales, hospitalarios, de reparación y arreglo de bienes de uso y consumo, círculos infantiles, seminternados, etc., que están relacionados con las necesidades de los trabajadores o inciden en las ausencias, las violaciones de los horarios, los abandonos del puesto de trabajo, etc., que se presentan en los centros laborales.

Así, la disciplina laboral se traduce en el cumplimiento de todas las disposiciones y obligaciones necesarias para la realización del trabajo por parte del colectivo de trabajadores. Ella depende, en gran medida, de los factores de dirección de la producción, entre los que tenemos la eficiente organización y programación del trabajo, la labor exigente y estimulante de los cuadros de dirección y la preocupación permanente por el mejoramiento de las condiciones materiales de trabajo.

Otros factores tales como la satisfacción con la labor que realiza el trabajador, la adecuación de sus capacidades a la exigencia que la actividad le presente, o las relaciones mantenidas con sus compañeros, afectan también la disciplina que el trabajador mantiene.

Sistemas de conducta laboral

En toda organización laboral, desde la célula más pequeña (una brigada o grupo de trabajo) hasta el más alto nivel de agregación (la sociedad) el trabajador debe ajustarse a cierto número de reglas o debe cumplimentar determinado número de actividades, deberes u obligaciones.

En la medida que dicho trabajador desempeña satisfactoriamente esas actividades, deberes, etc., así como en la proporción en cuanto a calidad y cantidad en que su trabajo se ajusta a lo que de él (o del colectivo del que forma parte) se espera, se satisface lo preceptuado en los tres sistemas básicos de conducta de una organización laboral.

Estos son:

  • El sistema de conducta tecnológico,

  • el sistema de conducta formal y

  • el sistema de conducta informal.

Es importante destacar que estos sistemas están condicionados por la actitud que el trabajador mantiene ante su trabajo y que dicha actitud es una combinación de la consideración – dada por la evaluación que él haga – que tenga de su trabajo sus compañeros, superiores y organización laboral a la que pertenece.

El sistema de conducta tecnológico

Abarca las actividades específicas de trabajo y su relación dentro del proceso productivo; incluyendo las obligaciones y deberes referentes a los procedimientos, operaciones y métodos que corresponde cumplir por el trabajador durante la realización de las diferentes labores en cualquier puesto de trabajo.

El sistema de conducta formal

Abarca las relaciones de los miembros de la organización laboral para con la misma, incluyendo todo lo referente a la asistencia, puntualidad, cumplimiento de los regímenes de trabajo y descanso, de los niveles planificados de producción, productividad y calidad de la producción, así como las medidas de protección e higiene, el respeto a la autoridad formal en sus relaciones con sus superiores y cualesquiera otras obligaciones que se establezcan formalmente como condiciones mínimas para el comportamiento personal de un trabajador en su centro de trabajo.

El sistema de conducta informal

Surge entre trabajadores como resultado de los contactos sociales en el lugar de trabajo. En estas relaciones también surgen reglas y normas internas de comportamiento, se forman opiniones y actitudes con respecto al trabajo, a las diferentes partes del proceso de producción, o hacia la administración y ellas pueden tener en determinados momentos mucha relación con la disciplina mantenida. Así, por ejemplo, debido a un mal manejo por parte de la administración de una empresa en cuanto a la introducción de nuevos y más productivos métodos de trabajo puede llevar al grupo de trabajadores a la violación colectiva de la disciplina tecnológica mediante el mantenimiento de los viejos métodos y la oposición al empleo de los nuevos, como consecuencia de la resistencia al cambio.

Muy particularmente, el sistema de conducta informal está relacionado con la concepción que el trabajador se ha creado de la sociedad y de la importancia del papel que su trabajo, reviste para la misma.

 

Sobre Diego 478 Artículos
Radioaficionado, radioescucha de estaciones de radiodifusión en onda corta, en el XV Mandato Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el Municipio Camagüey, Vice – Presidente del Consejo Popular Vigía – Florat y Presidente de la Comisión Permanente de Transporte y Comunicaciones de esta propia Asamblea Municipal, en el Mandato XVI solo fue delegado, es bloguero de Futuro,mi Cuba, Capital Humano y Cooperativismo en esta plataforma Reflejo.

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