La normación del trabajo en el campo de la organización juega un papel primordial, una vez que incide directamente en el incremento de la productividad del trabajo y en los niveles de producción de una entidad.
Está llamada a reflejar objetivamente el nivel de organización existente en una entidad; evaluar las diversas variantes de organización de un puesto de trabajo, los métodos y procedimientos de trabajo, las formas de división y cooperación existentes; a establecer la medida del trabajo de un trabajador como modo de expresar el cumplimiento de su deber social. Toda vez que cualquier cambio de la organización del trabajo influye de una manera u otra en los gastos de tiempo de trabajo, la normación, como uno de sus elementos, permite evaluar cuantitativamente estos cambios y seleccionar la variante más racional.
Las tareas fundamentales de la normación en nuestro país han sido encaminadas a elaborar normas para todas aquellas operaciones o actividades que no cuenten con ellas; perfeccionar sistemáticamente las normas vigentes con vistas a elevar su calidad y que sean capaces de reflejar las posibilidades productivas reales existentes; ampliar la esfera de la normación a otras actividades y categorías de trabajadores; perfeccionar los métodos y técnicas de elaboración y actualización de las normas; garantizar el desarrollo progresivo de las normas mediante los planes de elaboración y revisión.
No obstante todos los esfuerzos realizados durante estos años para perfeccionar la normación, subsisten aún numerosas deficiencias en esta esfera, que no sólo han frenado y limitado su desarrollo, sino que además, no le han permitido a muchas entidades del país cumplir con uno de sus objetivos: expresar a través de las normas de trabajo las posibilidades productivas reales de un trabajador.
Son numerosos los factores, tanto de orden objetivos como subjetivos, que frecuentemente influyen negativamente sobre el correcto funcionamiento de esta actividad.
El primero, y quizás más determinante factor, está en la total independencia que se le otorga a veces a la normación del trabajo, poniéndola en el centro de los problemas de la organización del trabajo. Es decir, abordamos la normación como un elemento aislado de la organización de la producción y del trabajo sin comprender que ella no es más que un resumen del perfeccionamiento de la organización, pues las normas de trabajo que se elaboran deben constituir un reflejo del nivel de organización existente.
A menudo se desvincula la actividad de normación del estudio del trabajo. Centramos la atención fundamentalmente en el cálculo, control y revisión de las normas, dejando a un lado el examen y análisis crítico de factores tan importantes que inciden directamente y con gran peso en la eficiente determinación de la medida del trabajo, como son:
Las condiciones técnico – organizativas en que se ejecuta el trabajo, sus variantes y especificidad.
La efectividad y racionalidad de los métodos de trabajo que emplea el obrero al ejecutar su labor.
Las verdaderas causas de los tiempos improductivos, los imputables a los obreros y los imputables a la dirección (a cualquier nivel y a cualquier instancia), etc.
Así como la búsqueda y aplicación de soluciones novedosas para mejorar y perfeccionar estos aspectos.
Se norma sin organizar, y de ahí que se calculen normas con un grado de tensión tal, que son incapaces de reflejar los verdaderos y necesarios gastos de tiempo para realizar un trabajo (lo mismo por exceso que por defecto). Por otro lado, las normas que se elaboran en las empresas (con o sin calidad), no se toman como punto de partida para la planificación y programación de la producción.
Como consecuencia de todo lo anterior nos encontramos contradicciones, tales como:
Normas con elevados niveles de sobrecumplimiento y planes incumplidos.
Producciones que se vuelven más atractivas para el obrero porque las normas de rendimiento calculadas para ellas no son tan tensas.
Producciones que se rechazan porque las normas establecidas exigen un mayor grado de intensidad del trabajo.
Ese divorcio existente entre organización y normación ha conllevado también a que el proceso de revisión de las normas de trabajo sea un proceso mecánico, en ocasiones subjetivo, que se lleva a efecto sólo para cumplir con lo estipulado por la legislación vigente.
Por otra parte, el aspecto que más negativamente incide en el correcto desarrollo de la normación y el de mayor trascendencia lo constituye la dependencia lineal que muchas veces se establece entre la norma de trabajo y el salario del trabajador. El emplear la norma sólo para fijar un salario conlleva a frenar el desarrollo de las reservas productivas del obrero y al enfrentamiento de éste con los normadores a través de un rechazo total al proceso de revisión de normas, ya que el incremento de la norma significa una disminución del salario a destajo, aún cuando este incremento implica mayor intensidad del trabajo por parte del obrero.
Otro aspecto negativo que puede señalarse en este campo es la excesiva “atomización” de las normas, y el pago a destajo individual por operaciones a ella asociada, en procesos que por su naturaleza el resultado del trabajo de todo el colectivo es el que determina el resultado final.
Por otra parte, frecuentemente el nivel de desarrollo o deterioro de la normación en una empresa se analiza esquemática y fríamente a partir del grado de cumplimiento de lo estipulado por la legislación vigente:
- Existencia y actualización del listado de actividades normables y no normables, la existencia del expediente de cada una de las normas que se elabore, la existencia del catálogo de normas; etc.
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Existencia y ejecución del plan de elaboración y revisión de normas y su estado de cumplimiento.
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Cantidad de normas existentes según el método empleado, valorando como bueno que existan más normas semitécnicas que elementales.
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Llenado y actualización de los modelos de registro y control primario del cumplimiento de las normas, así como otros modelos establecidos por el sistema estadístico nacional y otros organismos.
Sin embargo, dejan de valorarse aspectos mucho más importantes que tienen una mayor incidencia en los niveles de productividad y eficiencia de la empresa como son:
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El comportamiento de la utilización real del fondo de tiempo en el puesto de trabajo.
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La utilización de nuevas técnicas de cálculo del tiempo de trabajo.
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La introducción de métodos y procedimientos de trabajo novedosos, más eficientes y racionales.
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La aplicación de técnicas de avanzada para perfeccionar la organización de la producción y del trabajo.
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La correspondencia entre el plan o programa de producción y la magnitud de las normas.
Hay otro aspecto que si bien no es de los problemas fundamentales que frenan el desarrollo de la normación, sí tiene incidencia en ello y es la incorrecta política de formación, utilización, superación y tratamiento salarial de los técnicos dedicados a esta actividad, así como la falta de jerarquización de la misma en las empresas, por no considerarse en la línea ejecutiva. La Normación, a pesar de ser un instrumento importante para incrementar la productividad del trabajo y con ello la eficiencia, se relega a planos inferiores y es subestimada en gran medida.
Otro aspecto importante es vincular la normación exclusivamente con los trabajadores que cobran a rendimiento. Al trabajo de los trabajadores con pago a tiempo casi nunca se le establece una medida y cuando se hace, por lo general no lleva aparejado un detallado análisis de todos los aspectos que intervienen en la ejecución de la labor, obteniéndose medidas del trabajo que propician la ineficiencia y la inadecuada utilización del tiempo de trabajo y de las capacidades del hombre.
De todo lo anterior se desprende que se hace imprescindible darle un vuelco total a la política referente a la normación del trabajo en nuestro país, si deseamos verdaderamente utilizarla como instrumento para incrementar la productividad, los niveles de producción y eficiencia de la empresa. Por tanto, se hace necesario que se opere un cambio en la interpretación que se le da, en el lugar que ocupa en la esfera laboral y el papel que desempeña en la dirección empresarial.






Ha sido un artículo muy interesante y abarca gran parte de los problemas que enfrentamos a diario en nuestras Empresas. Creo que existe mucho desconocimientode las potencialidades y de las verdaderas funciones de esta actividad. Necesito encontrar referencia acerca las actividades que no deben ser normadas