Capital Humano, el nuevo factotum del desarrollo

Por Alfredo Barriga Cifuentes. Coordinador Mesa Empleabilidad – Red Latinoamericana de Transformación Digital. Ex Secretario de Desarrollo Digital. Profesor UDP.

El Banco Mundial eligió para su “Informe de Desarrollo Mundial” 2019 el tema sobre el cambio de la naturaleza del trabajo. Recomiendo vivamente su lectura. No solo para las gerencias de Recursos Humanos sino, especialmente, para las gerencias generales y propietarios de empresas.

La institución que inventó el índice “Best place to do business” ha sacado uno nuevo, y dice que será más revolucionario que aquél. Se trata del “Human Capital Index”, que mide la cantidad de capital humano que un niño recién nacido puede esperar conseguir a los 18 años, con el actual sistema educativo y de salud. Muestra la productividad de la próxima generación de trabajadores en comparación con un punto de referencia de educación completa y salud plena.

La base conceptual detrás de este índice es que el crecimiento económico a partir de ahora va a depender esencialmente de la cantidad de capital humano que haya en una economía y de su productividad. Éstas a su vez van a ser producto de la calidad de la educación y de la salud de la población. Y la calidad de la educación va a depender de la capacidad de los alumnos para aprender: no es la cantidad de tiempo que pasa un alumno en el sistema educacional lo que crea su capital humano, sino lo que aprende mientras está dentro. El mayor retorno sobre inversión en capital humano, por su parte, está en lo que se hace en los primeros 1.000 días de vida de la persona. A partir de ahí los retornos son decrecientes porque se requiere de más inversión para conseguir el mismo nivel de capital humano.

¿Por qué el crecimiento económico depende esencialmente del capital humano?  Porque la economía basada en la industria ha dado paso a la economía basada en el conocimiento, que es producto del talento, que a su vez es crea el capital humano. Si queremos reducir la pobreza y acortar las desigualdades, según el Banco Mundial, el camino es hacer crecer el capital humano. A mayor capital humano, mayor conocimiento, y a mayor conocimiento, mayor desarrollo, mayores oportunidades de progreso individual y nacional. ¿Y qué pasa con la tradicional trilogía de factores de la producción (tierra, capital y trabajo)? Siguen siendo necesarios, pero no son los factores que generarán más progreso. Las empresas más valoradas en el mercado son justamente las empresas con mayor capital humano. Las basadas en recursos naturales como Exxon o en industria como en su día fue General Motors han quedado muy atrás.

Me llena de satisfacción leer esto de parte del Banco Mundial. Es un espaldarazo a lo que escribí hace ya tres años en mi libro “Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida”, publicado en Amazon, con prefacio del presidente Piñera y prólogo de Sebastián Edwards. El desarrollo de los talentos se convierte en la herramienta más poderosa y eficiente para el desarrollo de la economía, de la sociedad y de las personas. Ahora sí se puede decir categóricamente que llegó la hora de la sociedad del conocimiento.

El Banco considera que la inversión en capital humano debe ser una política de Estado, porque su resultado es de largo plazo y no es visible de forma tangible. ¿Cómo saben entonces que hay una correlación entre crecimiento económico y capital humano? Para ello desarrollaron el índice de capital humano, y descubrieron una correlación R2 de 0,55 con el crecimiento económico. También hay una correlación directa entre resultados de aprendizaje e índice de capital humano. El mensaje es claro: la inversión en capital humano es clave para el desarrollo económico de un país, y a partir de ahora es además indispensable.

El informe del Banco Mundial entra también en los cambios en la naturaleza del trabajo (ese es el título del informe), y se hace cargo de fenómenos que ya dejaron de estar en la periferia, para incorporarse al “mainstream”.  Efectivamente, la naturaleza del trabajo va a cambiar, producto de la tecnología y de los nuevos modelos de negocio que se están imponiendo en el mundo.

En primer lugar, va a cambiar la naturaleza contractual del trabajo, en la medida que la Gig Economy pasa a ser preponderante. ¿Qué es la Gig Economy? Es la que genera las plataformas colaborativas que permiten satisfacer necesidades y aspiraciones de forma más eficiente que las empresas tradicionales, como Uber, AirBnB, Cornershop, Cumplo, Rappi, etc. En Estados Unidos el 40% de la fuerza laboral está en la Gig Economy, sea como una forma de complementar sus ingresos o como única forma de trabajo, generando ingresos anuales por US$1,3 billones a quienes prestan servicios así (4,5 veces el PIB de Chile).

Pero ya no se limita solo a servicios como transporte de vehículos, alojamiento, etc. – todas actividades enfocadas al consumidor. También está entrando fuerte en servicios para las empresas. Así, crecientemente los trabajadores lo van a ser por cuenta propia, prestando servicios a más de una empresa, en contratos de muy corto plazo. Esto va a aumentar sus oportunidades de desarrollo profesional y de mejores ingresos, pero a costa de una mayor vulnerabilidad laboral. Por ello, el Banco Mundial dice que los modelos de seguridad social (salud y pensiones) deberán ser revisados de raíz.

En segundo lugar, va a cambiar la forma de demanda de trabajo. Más que personas con un título generalista (como “ingeniero” o “médico” o “arquitecto”) las empresas van a demandar personas con habilidades y competencias muy concretas adquiridas, como inteligencia artificial, análisis de datos, metodologías ágiles, robótica de procesos, etc. No se trata de que las carreras como las conocemos vayan a desaparecer, sino que la mayor demanda de trabajo va a ser en esas áreas, y por lo tanto la mejor inversión en formación profesional van a ser los cursos de capacitación en esas competencias.

EdX, el joint venture de Harvard y el MIT para cursos Online, que tiene en su plataforma a las mejores universidades del mundo, se ha planteado como desafío para los siguiente 5 años la desagregación de los actuales grados académicos, de forma que los estudiantes puedan tener “micro acreditaciones” en la medida en que adquieran competencias concretas. En su presentación, el presidente de edX habló de “micro bachelors” y “micro masters”. El título de Bachelor o Master sigue existiendo, pero se da acreditación de todo lo aprendido a los “drop out”, lo cual aumenta su empleabilidad. Y para hacerlo valer, edX está llevando a cabo numerosas alianzas con empresas como Microsoft o GE para que los egresados de esos micro bachelor o micro masters tenga validación profesional y sean entrevistados por las empresas para puestos de trabajo concretos.

El Banco Mundial llama a los gobiernos a tomarse seriamente el índice de capital humano, como en su día lo hicieron con el “doing business”. Comenta que sería deseable que los Ministros de Finanzas, además de estar preocupados del stock de deuda del país estuvieran preocupados del stock de capital humano, que será el principal indicador de la capacidad de crecimiento de una economía a largo plazo.

El índice de este año ya fue entregado, aunque se refiere al año 2017. Va de una escala de 0 a 1. Chile tiene 0,67. Eso quiere decir que, si se adoptaran políticas públicas adecuadas en educación y salud para conseguir el máximo potencial de los niños nacidos hoy, se podría mejorar la productividad del capital humano en Chile en un 50%. El informe dice que el índice mejoró desde 2012 a 2017, desde 0.63 a 0.67, y que es más alto que el promedio de nuestra región, pero más bajo que el promedio de los países del cuartil de ingresos al que pertenecemos (segundo). Eso quiere decir que, si no se hace algo ahora mismo, la siguiente generación de chilenos será menos productiva que los países de su mismo nivel de ingreso actual. Por lo tanto, comparativamente hablando, el trabajador chileno será menos competitivo a nivel mundial en una economía globalizada y conectada, y será por ello mismo, menos empleable en trabajos con buena remuneración. Considerando que, además, los trabajos no cualificados tendrán peores sueldos respecto de hoy, es un panorama muy preocupante.  

Lamentablemente, comenta el mismo Banco Mundial, los resultados a largo plazo de temas intangibles no son apreciados por los políticos de las democracias, que prefieren mostrar resultados tangibles en menor plazo. Ello da una ventaja competitiva a países como China, donde no hay elecciones y hay una clara intención de ser la primera potencia mundial en inteligencia artificial, robótica y economía del conocimiento.

Definitivamente, en vez de perder el tiempo en discutir cuantas horas presenciales tiene la jornada laboral, o de flexibilidad en el horario, deberíamos estar abocados a discutir cómo aumentar nuestro capital humano, y cómo capacitar a nuestra masa laboral en las competencias y habilidades del siglo 21. Los chilenos apoyan en un 63% la jornada laboral de 40 horas, pero un reciente estudio de IPSO dice que el 89% piensa que la transformación digital va a afectar al trabajador chileno, y el 77% considera que sus empleadores no los están preparando para ello. Esas cifras deberían llamar a la reflexión a los políticos y los empleadores: los trabajadores son conscientes de lo que se les viene encima, y consideran que sus empleadores no están haciendo la pega que deberían hacer. Es una bomba de racimo, de la que hemos visto solo los tres primeros estallidos (Wal Mart, Registro Civil y Banco de Chile).

El mayor fallo de la elite chilena es que no ha cambiado su mindset. Sigue evaluando la realidad del siglo 21 con mentalidad del siglo 20. El despertar no va a ser agradable.

Tomado de  https://www.trendtic.cl

Sobre Diego 478 Artículos
Radioaficionado, radioescucha de estaciones de radiodifusión en onda corta, en el XV Mandato Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el Municipio Camagüey, Vice – Presidente del Consejo Popular Vigía – Florat y Presidente de la Comisión Permanente de Transporte y Comunicaciones de esta propia Asamblea Municipal, en el Mandato XVI solo fue delegado, es bloguero de Futuro,mi Cuba, Capital Humano y Cooperativismo en esta plataforma Reflejo.

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